martes, 25 de marzo de 2014

Una pequeña mención a José de Espronceda



El día de hoy es el cumpleaños de este poeta del romanticismo español. Nacía en 1808 en Almendranejo y sería bautizado con el corto nombre de José Ignacio Javier Oriol de la Encarnación. Tuvo una vida llena de aventuras desde su niñez gracias a su carácter impertinente, efervescente e inquieto. Viaja por toda Europa, es partidario del partido liberal, se enamora de Teresa Mancha, es un romance dramático donde él la rapta, huyen, tienen una hija, ella lo abandona y luego muere amargamente triste... Él fallece de difteria siendo joven, en 1842. La vida de José es un romántica con todas las letras.
Para ver un poco de este espíritu exaltado en el día que cumpliría 206 años copiaré algunos versos de su obra, primero una particularmente romántica, por su lenguaje, por su técnica y por su tema, El estudiante de Salamanca (Edición de 1840):
"Primera Parte
Era más de media noche,
antiguas historias cuentan,
cuando en sueño y en silencio
lóbrego envuelta la tierra,
los vivos muertos aparecen,
los muertos la tumba dejan
 (...)
El ruido 
cesó,
un hombre 
pasó
embozado,
y el sombrero
recatado
a los ojos
se caló.
Se desliza
y atravieza
junto al muro
de una iglesia
y en la sombra
se perdió.
(...)
Segundo don Juan Tenorio,
alma fiera e insolente,
irreligioso y valiente.
altanero y reñidor:
Siempre un insulto en los ojos,
en los labios la ironía,
nada teme y todo fía
de su espada y su valor".(Fragmento)
"Segunda parte
(...)
¡Una mujer! ¿Es acaso
blanca silfa solitaria,
que entre el rayo de la luna
tal vez misteriosa vaga?

Blanco es su vestido, ondea
suelto el cabello a la espalda.
Hoja tras hojas las flores
que lleva en su mano, arranca.

Es su paso incierto y tardo, 
inquietas son sus miradas,
mágico ensueño parece
que halaga engañoso el alma.

Ora, vedla, mira al cielo,
ora suspira, y se para:
Una lágrima sus ojos
brotan acaso y abraza

su mejilla; es una ola
del mar que en fiera borrasca
el viento de las pasiones
ha alborotado en su alma". (Fragmento)
"Cuarta Parte
(...)
Fúnebre 
llanto
de amor,
óyese
en tanto
en son

flébil, blando,
cual quijod
dolorido
que del alma
se arrancó;
cual profundo
¡ay! que exhala
moribundo
corazón.

Música triste,
lánguida y vaga,
que a par lastima
y el alma halaga;
dulce armonía
que inspira al pecho 
melancolía,
como el murmullo
de algún recuerdo
de antiguo amor,
a un tiempo arrullo
y amarga pena
del corazón.
Mágico embeleso,
cántico ideal,

que en los aires vaga
y en sonoras ráfagas 
aumentando va:
sublime y oscuro, rumor prodigioso,
sordo acento lúgubre,
eco sepulcral,
músicas lejanas, 
de enlutado parche
redoble monótono, 
cercano huracán,
que apenas la copa
del árbol menea
y bramando está:
olas alteradas
de la mar bravía, 
en noche de sombría
los vientos en paz,
y cuyo rugido
se mezcla al gemido
del muro que trémulo
las siente llegar:
pavoroso estrépito, 
infalible présago
de la tempestad." (Fragmento)

También escribió extensos poemas de los cuales yo elegí uno que me encanta:
Canción del pirata
"Con diez cañones por banda,

viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.



La luna en el mar rïela,
en la loma gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá en su frente Estambul.



“Navega, velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío,
ni tormento, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.



Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.



Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.



Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.



Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.



Que es mi barco mi tesoro…



A la voz de “¡barco viene!”
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar.
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.



En las presas
yo divido
lo cogido
por igual.
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.



Que es mi barco mi tesoro…



Sentenciado estoy a muerte.
Yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena
colgaré de alguna entena
quizá en su propio navío.



Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo
como un bravo
sacudí.



Que es mi barco mi tesoro…
Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.



Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar”


Por ahí encontré una Canción del pirata en YouTube, pueden escucharla Aquí. Les recomiendo que si tienen la oportunidad no dejen de leer El estudiante de Salamanca si no lo han leído. Para los que aman la poesía les va a encantar, encontrarán todas las rimas, ritmos y metros conocidos (o casi) y si les gusta lo tétrico, oscuro y fantamasgórico también léanlo, incluso si es solo para aumentar su vocabulario (en especial los adjetivos, Dato: usa 650 de los cuales 320 son distintos).
Saludos :)

Fuente: Benito Varela Jacôme, introducción en José de Espronceda, El estudiante de Salamanca. Altaya, 1996, España.

2 comentarios:

  1. Me encanta la canción del pirata, todavía la recuerdo de cuando me la hicieron aprender en el colegio!!!

    Besos!!!

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    1. La canción del pirata me encantó desde la primera vez que la leí, me parece genial, esa obra y El estudiante de Salamanca que tienen un trabajo increíble de escritura, estructura y poesía. Saludos, Raquel.

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