martes, 4 de marzo de 2014

Raza de bronce, Alcides Arguedas

Raza de bronce, Alcides Arugedas. Primera edición: 1919, última edición corregida: 1945. 

Sinompsis: Agiali y Wata Wara, de una comunidad aymara en Bolivia, están comprometidos cuando él debe cumplir con un castigo que el patrón les manda, ir hasta el valle a comprar semillas para la próxima siembra. Agiali, Manuno, Quilco y Cachapa, con sus animales de carga con alimentos para el viaje deben recorrer las zonas escarpadas cercanas a La Paz, sufriendo toda clase de penurias. La obra describe con gran maestría el paisaje boliviano y la injusticia, violencia y despojo que sufren las comunidades aborígenes del Tahuantisuyo, a la vera del lago Titicaca.
Reseña: Una obra perteneciente a la corriente de la novela indigenista que cuenta las penurias por la que pasan los pueblos originarios de Latinoamérica. Toma como referencia a los habitantes del Kohauyo pero podría ser cualquier otro. Estos aborígenes, que fueron despojados de sus tierras viven en ella a cambio de trabajarlas y pagarle al terrateniente por el usufructo de las parcelas que ocupan para su propio beneficio, que no es mucho porque todo es del patrón y siempre puede disponer de ello, por las buenas o las malas. La obra además de mostrar  la naturaleza, también hace hincapié en la cultura del Tahuantisuyo (incas) y los diversos  métodos que tenían los indios para hablar con sus dioses, los ritos funerarios, casamientos, labrar la tierra, preparar alimentos, y demás. Este es el marco para narrar el maltrato que sufrían por el mestizo (cholo) que administra la hacienda.
 Los protagonistas son Wata Wara y Agiali, en particular y los demás indígenas masificados. Los antagonistas son el administrador y el patrón y sus amigos que pasan una temporada en la hacienda. La obra consta de dos partes: I. El valle, II. El yermo. En la primera se narra el viaje de los “castigados”, los puneños al valle donde tendrán que enfrentarse a la naturaleza hostil y tendrán algunos encuentros con gente que los ayuda (a cabio de escharque- carne seca- y demás productos de la puna y el lago) y situaciones de peligro. En la segunda, luego del regreso de los viajeros se centra en un relato lleno de violencia y con tendencia ensayística. El autor narra diversos hechos de violencia a una cultura avasallada y despojada. Busca reivindicarla pero he aquí la cuestión. Para reivindicar, meta que se propone la literatura indigenista (a diferencia de la indianista que muestra la vida idílica del indígena antes de la conquista) se deben proponer soluciones, como lo hacen otros autores del mismo género de obras, pero Alcides Arguedas, no insinúa ninguna. Esta es la característica fundamental de Raza de bronce con respecto  otras obras ya que el autor posee convicciones ideológicas que no apoyan el objetivo de la novela indigenista. Alcides Arguedas, hijo de terratenientes, conoció a los indígenas y sintió pena por sus sufrimientos, pero él, descendiente de españoles cree en la supremacía del hombre blanco. Así, expone su tesis al respecto en la novela, porque Pablo Pantoja y sus amigos son en realidad cholos, como el administrador, pero éstos se dicen blancos.  La problemática de los cholos o mestizos viene a raíz de que ellos poseen en su sangre la mezcla del blanco y el aborigen, del conquistador y del conquistado y mientras quiere ser blanco, desprecia al aborigen con mayor energía, pero tampoco tiene la aceptación de los blancos porque desciende de indígenas. Como se verá es una posición extraña y a esta mezcla es a la que Arguedas culpa todos los males de la nación porque está en manos de estos (como Pantoja que ha logrado estas tierras de la que es dueño gracias a las leyes de un tirano -Melgarejo, personaje histórico- que promulgó la erradicación del indio y distribuyó tierras entre sus allegados, el abuelo de Pablo) que viven de discursos y con impunidad. Por otro lado defiende al indio por la supremacía de su raza pura, creyendo en un pasado de relaciones amigables, donde se respeten las leyes, entre ellas las Leyes de Indias que protegía al indígena de los abusos a los que en realidad fue sometido. Aunque crea que el progreso proviene de Europa y el aborigen sea un obstáculo para tal evolución.
Algunas citas:El más pequeño ruido insólito adquiría una sonoridad extraña y patética en las oquedades. La atmósfera era de una transparencia indescriptible. Los objetos más lejanos destacaban nítidos sus contornos, y la mirada se extendía hasta tropezar con la curva del cielo y la bruma de la tierra, confundida en una línea azul. Y bajo la bóveda, jalonando el horizonte, alzábanse las cumbres de cerros –rojas, pardas, amarillas, ocres, azules- hasta atenuarse y diluirse en los confines, junto  a una raya rutilante, más allá de una enorme mancha roja salpicada de puntos blancos y brillantes” (pág. 83).
Los indios son hipócritas, solapados, ladrones por instinto, mentirosos, crueles y vengativos. En apariencia son humildes porque lloran, se arrastran y besan la mano que les hiere; pero ¡ay de ti si te encuentran indefenso y débil! Te comen vivo. Y sábelo ya de una vez. No hay peor enemigo del blanco, ni más cruel, ni más prevenido que el indio. El indio…
-¡Eso es natura, correcto, legítimo!-Le interrumpió con igual viveza Suárez-. Porque el blanco desde hace más de cuatrocientos años, no ha hecho otra cosa que vivir del indio, explotándolo, robándole, agotando en su servicio su sangre y su sudor. Y si el indio le odia, siente desconfianza hacia él  y hace todo lo humanamente posible para causarle males, es que con la leche, por herencia, sabe que el blanco es su enemigo natural, y como enemigo le trata. Esto, convendrás, es justo y muy humano” (págs. 272-273).
La novela indigenista surge en la primera mitad del siglo XX, en la búsqueda del ser nacional de algunos países de América Latina, rescatando lo autóctono y con características realistas-naturalistas.  Busca reivindicar al indígena, su cultura y sus posesiones.  Denuncia el incumplimiento de las leyes y comparten los antagonistas: la autoridad o gobernante, el terrateniente y el sacerdote. Estas novelas abrieron los ojos a la sociedad para que luego las cosas cambiaran con respecto al indígena y su condición de habitante y hombre igual a los demás gracias a un grupo de leyes proyectadas por gobiernos posteriores.
Opinión personal: Esta es una de las obras que entran dentro de mi programa de Literatura Latinoamericana y definitivamente no la empecé a leer con mucha emoción pero luego de ver qué significa la novela indigenista y que Raza de bronce sea la iniciadora y a la vez haga la diferencia con esto que ya expliqué antes sobre la ideología del autor me gustó haberla leído. Conocí más de una cultura muy cercana y desconocida para mí. Algo que ocurría hasta hace muy poco en un país limítrofe al mío y que parece que fuera cosa que sucediera  hace siglos y no ha sido sino hasta mediados del siglo pasado, un poco más de cincuenta años en que las cosas mejoraron un poco para las razas originarias de nuestra América. En especial Bolivia que hoy tiene un presidente que no niega, más aún, que se siente especial por pertenecer a esa raza despojada en su propia tierra, que tanto padeció y que era considerado un animal de carga, embrutecido por el trabajo pesado.
Por los demás es una novela que se hace un poco pesada por las descripciones pero, a la vez son tan buenas que hacen que el lector se sienta recorriendo los valles y navegando por el Titicaca. A los que no les gusta sufrir, ya les digo que no la lean porque lo que sufre esta pobre comunidad es desgarrador, y el final se debate entre la tristeza y la justicia vengativa y vindicadora. Pero merece una oportunidad y si tienen la ocasión, no dejen de leerla :)

Indio: indígena americano.
Blanco: gente de origen europeo.


¡Si te lo llevas indica la fuente! Gracias.
Fuente: Raza de bronce. Wuata Wuara. Alcides Arguedas. Edición crítica. Antonio Lorente Medina, coord. Colección Archivos, Unesco, 1988. España.

4 comentarios:

  1. Me interesan mucho los libros que se basan en una cultura que no es frecuente en la sociedad.
    un beso!

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    1. ¡Qué bueno! Es cierto, es genial encontrar libros que cuentan sobre otras culturas tan cercanas (como Bolivia) pero desconocidas, ¡a través de la literatura es la mejor manera de conocer el mundo! Un beso, Sol.

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  2. Parece interesante, y me ha gustado tu opinión!
    Un beso, y ya te sigo!

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    1. ¡Muchas gracias! Espero que puedas leer el libro. Un beso

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